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sábado, 1 de septiembre de 2007

La sombra del viento


A veces yo también tengo la costumbre de regalar libros, so pena de que éstos no gusten. Éste fue el caso en el cumpleaños de mi "pepito grillo". Ella siempre me hace regalos útiles (su primer regalo fueron pilas y cintas para mi grabadora, no vaya a ser que me quede a medias en una entrevista), y yo pretendía regalarle algo especial. Pensé en un libro, sé que le gusta leer, pero quería algo especial. Así que me fui a la fnac y el libro me encontró a mi. Era una edición preciosa de La sombra del viento, de Carlos Ruíz Zafón, me miraba desde las estanterías y pensé que sería perfecto. Luego no resultó serlo para ella (cosa que me confesaría más tarde), pero valoró con agrado la intención, y por lo menos disfrutó de la prosa (aunque no de la historia).


Bueno, por lo menos coincidimos en algo: a ambas nos gustó la forma en la que estaba escrito. A mi, personalmente, la historia me sedujo desde el principio, la verdad es que desde que leí el título. Casi siempre me suele ocurrir lo mismo, si el título no me dice nada, el libro tampoco. Pero además de la historia, la riqueza léxica es un verdadero regalo de su autor.

Como otros tantos, hay gente que lo aborrece, pero humildemente creo que es gente que no disfruta con la lectura. De un libro no hay que esperar nada, ni siquiera que te sorprenda. Ahí está la gracia, en que cuando esperas y no recibes la decepción es enorme. Por otro lado, si no esperas nada a cambio más que el placer de relajarse es cuando las sorpresas pueden aparecer: nos trasportan a otras épocas, la imaginación vuela, la mente disfruta, hay MAGIA...

De él no os contaré nada, prefiero que os lo leais, y me corrijais si estoy equivocada.

martes, 28 de agosto de 2007

Jugándose la boca


El irreverente de Sabina, mi "hombre preferido", a decidido volver a jugarse la boca en su nuevo libro: Sabina en carne viva. Y digo mi "hombre preferido" porque no me interesa tanto como cantante que como hombre. Aborrezco algunas de las cosas que hace, como ir a contemplar a una plaza de toros el sufrimiento y muerte de un animal, pero él es así de bárbaro, y esto se lo perdono. Lo que más me seduce es su pluma, sus letras y sus reflexiones. Todo en él está cargado de simbolismos, ironía, metáforas imposibles...y me apasiona leer sus canciones (fantástico el libro Con buena letra), es más, realizar en ellas un análisis retórico (me valió una matrícula en Filología). Y cambiando de carrera, esta vez en Periodismo, me encantó la idea de un libro-entrevista, una conversación a ratos pactada, a ratos libre, entre "mi" Sabina y Javier Menéndez Flores.


Dejando de lado lo que cuenta (huelga decir que muy interesante), me gusta cómo lo cuenta. Habla de "mis chicos" (el Gabo es uno de ellos) y su amistad parece también mi amistad, es como tomarse un café todos juntos. Sabina hace un repaso de su vida, en plan memoria final (esperemos que no), sin pelos en lengua (la verdad es que nunca los ha tenido). Sigue siendo el mismo maleducado de siempre, y eso me encanta. Otro enamorado de Madrid, esa ciudad tan tan indescriptible, que él describe como nadie en una canción.Y en cuanto a lo que cuenta, os recomiendo su lectura, porque son historietas y anécdotas de lo más curiosas, pero también pensamientos trascendentales en plan filósofo. Una visión de la vida muy diferente a lo que estamos acostumbrados.

Gracias, amigo (aunque no lo conozca, bien podría ser mi amigo) por jugarte, de nuevo, la boca.

sábado, 25 de agosto de 2007

Elsa grande/Elsa pequeña



Melocotones Helados trata sobre Elsa, una joven pintora que se ha visto obligada a abandonar su casa ante unas amenazas de muerte de las que desconoce la razón, y marcha a otra ciudad a vivir con su abuelo. En ese exilio se adentra en las intrincadas relaciones humanas y se mueve entre la propia historia de su familia y sobre todo, la de una prima con la que comparte nombre y apellidos. De ese modo se enfrenta a su fragilidad, a los errores, a la mezcla de identidades, a vivir una vida equivocada sin saberlo. ¿Es posible que incluso al morir se produzcan confusiones?
La autora, Espido Freire, construye una historia de secretos familiares y vidas cruzadas que forman el hilo conductor de la novela. Las diferencias entre Elsa grande y Elsa pequeña marcan sus vidas, las alejan y también las acercan. Y todo el conjunto del libro es como una receta de melocotones helados: escrito con paciencia y con amor, con cuidado y dedicación, porque no hay otra manera de hacer este postre. Y para elaborarlo...una historia que comienza gélida como el melocotón helado, jugosa y apetitosa, para llegar a un corazón de chocolate caliente que se derrite ante nuestros ojos. El resto no os lo contaré, no quiero fastidiarle el final a nadie, aunque tampoco es muy predecible.

Melocotones Helados fue Premio Planeta en 1999, y tiene para mi tiene una gran riqueza léxica y estilística. Es de lectura amena y agradable, pero sin caer en la sobriedad. Aunque lo cierto es la mayoría de gente con la que he hablado sobre el libro opina todo lo contrario: lo encuentran aburrido, soso y repetitivo (otra historia más de posguerra). Es bastante habitual que los premiado en el "Planeta" levanten ampollas, en España gustamos de cebarnos con el ganador (¿será envidia?). Sin embargo, algunos afortunados levantan pasiones (auque son los menos) y entonces el libro se convierte prácticamente en obra de culto. Ya sabemos que para gustos se hicieron los colores, así que tampoco lo voy a recomendar, no vaya a ser que meta la pata, aunque a mi me gustó bastante. Quizá lo vuelva a leer protito...